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jueves, 07 de junio de 2012 - El Diario Montañés

Dos años de prisión para un investigador del Oceanográfico por acoso laboral y lesiones

Insultos, collejas, menosprecios, desprestigio ante otros colegas, encargo de tareas de menor cualificación, aislamiento del resto de los compañeros y hasta una agresión física. Son un somero relato de lo vivido por C. P.G. durante casi dos años en la planta de cultivo de algas que el Instituto Español de Oceanografía (IEO) tiene en El Bocal, en Santander. Dos años que terminaron con una incapacidad laboral, con dos ataques de ansiedad y un cuadro de depresión del que ha tenido que tratarse durante 651 días.
Son los hechos probados que recoge una sentencia del Juzgado de lo Penal número 4 de Santander, contra la que cabe recurso, en la que se impone al investigador jefe de la planta de algas de El Bocal, Juan Manuel S. M., una condena de dos años de cárcel por un delito contra la integridad moral -acoso laboral o mobbin- y lesiones. Un tiempo durante el que también queda suspendido de empleo como funcionario y de su cargo como biólogo responsable de la planta. Un fallo que le impone las costas procesales y le prohíbe acercarse a menos de 200 metros del domicilio, centro de trabajo o comunicase con la víctima durante cuatro años. Además, tendrá que indemnizar a ésta con 41.695 euros.
La sentencia no solo da valor al testimonio y las pruebas documentales y médicas aportadas por la víctima, sino que recoge los testimonios de media docena de testigos “unívocos y concordes” que no solo reconocen el hostigamiento y maltrato a la víctima - el trato “vejatorio e incluso violento”- sino que relatan episodios similares vividos por ellos mismos o reconoce el especial carácter del acusado. Los empleados tenían prohibido saludarse al llegar a la planta y no podían relacionarse durante las horas de trabajo. Prueba de ello es también el “continuo trasiego de gente que abandonaba la planta”, apunta el fallo judicial.
La sentencia ha sido dada a conocer hoy por la Asociación de Ayuda por Acoso Moral en el Trabajo, quien lamenta que a pesar de la contundencia del fallo judicial el IEO “no ha resuelto la situación de acoso de la víctima, y como solución a la violencia y acoso que se lleva a cabo en sus dependencias, la única medida que ha sabido adoptar es la de desplazar a la víctima (no al agresor) a otra dependencia distinta de donde trabaja su acosador, que sigue siendo el jefe responsable de la planta de algas a fecha de hoy donde consolida su particular estilo de dirección, definido en la sentencia por una testigo de la forma más clara y precisa: el acusado era Dios”.
Esta condena se suma a una previa sentencia en firme del Juzgado de lo Social Nº 5 de Santander, del año 2010, en la que se reconoce que la incapacidad temporal (IT) que se otorgó a la víctima reconoce como hechos probados la agresión y la situación de acoso moral en el trabajo.
Los hechos arrancan en el año 2005 cuando la víctima, C.P.G, tras aprobar una oposición y con 29 años, entró a trabajar como investigador en el Instituto Español de Oceanografía en Santander, donde en la planta de algas desempeñaba la jefatura el condenado, Juan Manuel S.M. Ambos tenían la misma cualificación profesional.
 
A partir de ahí, afirma la sentencia, y con la intención de “causarle menoscabo en su integridad moral y en su salud psíquica”, el acusado le dispensó “un constante trato despectivo y vejatorio”, personal y profesionalmente. El condenado “cuestionaba sistemáticamente” la capacidad de C.P.G para desempeñar su trabajo, le prohibía realizar de forma autónoma cualquier tarea o sus propios proyectos de investigación “hasta vaciar de contenido la función de investigador que estaba llamado a desempeñar”. El magistrado, que critica como el acusado utiliza la planta como si fuera suya, señala que sometió a la víctima a una férrea vigilancia, no le dejaba cerrar la puerta de su despacho, “con una conducta de todo punto reprobable que ya había mantenido con numerosos trabajadores que habían pasado por la planta”.
Una de las testigos, que pidió un traslado por el trato del acusado, reconoce que para ella fue un alivio la llegada de C.P.G, porque se convertía en el “nuevo juguete” de Juan Manuel S.M. Otra aludió a comportamientos similares ya en el año 1976.

Fuente: http://www.eldiariomontanes.es/20120606/local/cantabria-general/anos-prision-para-investigador-201206061530.html

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