La intervención ante los riesgos psicosociales, como ante los demás, tiene dos vertientes: el tratamiento y la prevención. Tratar los procesos de estrés, a corto plazo, y las enfermedades derivadas de éstos, a largo plazo, no se pueden considerar una intervención preventiva. Los programas de prevención, cuyo núcleo de cambio es el individuo, se focalizan en los efectos en lugar de en las causas, y consiguen escasos resultados. Los programas de prevención cuyo núcleo de cambio son los riesgos, consisten en modificar las condiciones de trabajo e implican combatir el riesgo en el origen.
Como ante los demás problemas de salud laboral, la intervención ante los riesgos psicosociales tiene dos vertientes: el tratamiento y la prevención.
El tratamiento incluye, a corto plazo, tratar la sintomatología del estrés negativo y, a largo plazo, las enfermedades derivadas de éste. Tratar un trastorno de salud, no se puede considerar una intervención preventiva. Además, aunque el tratamiento tenga efectos positivos, si el trabajador o la trabajadora vuelve a un entorno laboral en el que persisten los riesgos, los efectos beneficiosos del proceso médico no van a durar.
La prevención de los riesgos psicosociales puede implicar medidas tendentes a proteger del riesgo, centradas en el individuo, o dirigidas a eliminar o reducir los riesgos psicosociales.
Los programas de prevención cuyo núcleo de cambio es el individuo consisten en modificar las respuestas ante las situaciones estresantes a partir de enseñar y usar capacidades para afrontarlos. Ejemplos de ello pueden ser los programas de relajación, de reinterpretación de situaciones estresantes para hacerlas parecer menos amenazantes, para aprender a confiar en uno mismo, etc.
Está demostrado que las medidas orientadas al individuo consiguen escasos resultados, las empresas gastan mucho dinero, pero los trabajadores siguen trabajando en condiciones no saludables y padeciendo las enfermedades de ello derivadas. En realidad, más que de prevención estaríamos hablando de protección individual.
Los programas de prevención cuyo núcleo de cambio son los riesgos, implican combatir el riesgo en el origen tal y como prescribe la ley, es decir, desarrollar medidas preventivas que impliquen cambios en la organización del trabajo. Estas intervenciones se focalizan en las causas y no en los efectos como las anteriores.
Nos referimos al enriquecimiento de los contenidos del trabajo, al aumento de la capacidad de decisión de los trabajadores en la realización del trabajo, al incremento de las habilidades de los mandos intermedios para la gestión de personal participativa, a la definición del contenido de las tareas y las responsabilidades de cada puesto, por poner algunos ejemplos.
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Está demostrado que las medidas orientadas al individio consiguen escasos resultados, las empresas gastan mucho dinero, se enriquecen las consultoras, pero los trabajadores siguen trabajando en condiciones no saludables y padeciendo las enfermedades de ello derivadas. Lamentablemente han pasado más de 20 años desde la indicación del profesor Levi "una onza de prevención es más valiosa que una libra de curación" y sin embargo sigue sin ser vigente. Como dice Di Martino en una esclarecedora publicación de la OIT que cuenta con mjás de 10 años de antigüedad: "intervenciones para remediar, focalizadas en los efectos en lugar de las causas, han contribuido a crear una industria del estrés que a menudo es demasiado costosa y escasamente efectiva". INSHT. Condiciones de Trabajo, nº 8: La prevención del estrés en el trabajo. Madrid: INSHT 1996