InicioNoticiasÍndiceRevistero por temasSuscripciónEvaluación   Revista de salud laboral para delegadas y delegados de prevención de CC.OO.
ISTASBuscarBúsqueda avanzadaInformaciónContacto
artículo siguiente
artículo anterior
Sumario nº 09
imprimir
Enviar a un compañero/a
Comentar el artículo

Insisto. No me llamo José María. Ni mi apellido es Aznar, ni Cuevas o Fidalgo. Nunca he dado una rueda de prensa. No voy en las cabeceras de las manifestaciones. Ni me reúno con gente importante. Mi foto no está en los periódicos. No estuve en Suresnes. Tampoco salgo en las noticias del guiñol.

Me llamo Ana y soy Delegada de Prevención. Mi batalla diaria es conseguir que mi empresa, además de sobre el papel, se aplique realmente la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. No es fácil. A buenas, no creais que se mueven a la primera. Les cuesta. Siempre tienes que ir presionando, hasta que te pones en tu sitio.

Poco a poco se van consiguiendo cosas. Había una sección en una nave de hormigón donde las condiciones eran pésimas. Mucho frío en invierno y mucho calor en verano. El Comité de Empresa se quejó. Hasta el técnico de prevención dijo que eso tenía que cambiar. Ahora se están gastando una pasta y están haciendo una nave en condiciones.

Me encuentro a gusto en el trabajo sindical. He asistido a cursos de formación. He aprendido a tener paciencia, a ir avanzando poco a poco. Sin desesperarme. Aunque a veces, reconozco que algunas cosas me sacan de quicio.

Hemos peleado mucho para que la gente nos apoye. Les pedimos que luchen, que se quejen, que nos informen. Pero aguantan hasta que se les hace insoportable. Van al médico, les ponen vendas en las manos, les recetan pastillas, pero les cuesta venir al Comité. Hemos de movernos nosotros, detectar los problemas, tomar cartas en el asunto, empezar a presionar. Hay que meterles en la cabeza a los compañeros que la salud no va incluida en el salario. Y que si no se mojan, la empresa no va a dar un duro por ellos.

No es sólo un desahogo. Es una llamada a la reflexión para todos. Que los josemarías hagan bien su papel. Es necesario. Apoyaremos al nuestro todo lo que haga falta. Y le exigiremos la recíproca. Pero nadie espere soluciones mágicas de las alturas, ni se refugie en justificaciones sin dar el callo. Arreglar esto requiere que nosotros, los delegados y delegadas de prevención trabajemos en nuestras empresas día a día. Somos imprescindibles. Seamos, pues, consecuentes.

 

Imprimir imprimir
Enviar a un compañero/a enviar a un compañero/a
Comentar el artículo comentar el artículo
Portada09CONTRAPORTADA
artículo siguiente artículo siguiente
artículo anterior artículo anterior
Sumario sumario