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Actualidad científica |
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El burnout predice situaciones de incapacidad permanente. Un equipo de investigadores del Instituto Finlandés de Salud Laboral tras estudiar el burnout (síndrome del quemado) en una muestra de población de más de 3.000 personas de entre 30 y 60 años, ha encontrado que la historia de burnout en el trabajo incrementa en un 46% la probabilidad de sufrir una situación de incapacidad permanente, especialmente por problemas mentales o de comportamiento o bien por lesiones osteomusculares. Los autores recomiendan vigilar el burnout regularmente por parte de los servicios de salud en el trabajo. El estudio se ha publicado en la revista Occupational and Environmental Medicine 2009; 66:284-290 El plomo sigue siendo un problema de salud laboral. El boletín Morbidity and Mortality Weekly de los CDC (red de centros USA para el Control y Prevención de Enfermedades) advertía el pasado mes de abril que la exposición al plomo continua siendo un riesgo ya que se viene detectando un ligero aumento de los niveles de plomo en sangre entre los trabajadores norteamericanos entre 2005 y 2007 con un incremento del 3% de los casos. Recomiendan una especial vigilancia y esfuerzos por reducir la exposición en la manipulación de baterías, minería de plomo y cinc, pintura y empapelado. Trabajar enfermo aumenta la probabilidad de bajas de mayor duración. Esta es la conclusión de un estudio sobre casi 12.000 empleados daneses que publicaba el pasado mes de abril la revista Journal of Epidemiology and Community Health. Comparados con los trabajadores que dijeron que no iban a trabajar cuando estaban enfermos, los que dijeron que sí lo habían hecho más de seis veces por año eran un 53% más propensos a tener una futura baja por enfermedad de al menos dos semanas y un 74% más propensos a bajas de más de dos meses. Los autores del estudio advierten que a los empleadores que “si bien es mejor que una empresa tenga las tasas de absentismo lo más bajas posibles, la empresa debería ser más laxa con las ausencias cortas como un modo de prevenir que los empleados enfermen más gravemente en el futuro”. Disminuir el estrés laboral reduce el riesgo de depresión. Un equipo de investigadores de la Universidad de Calgary (Alberta), basándose en los datos de Encuesta Canadiense de Salud Poblacional, ha demostrado el efecto favorable de los programas de control del estrés laboral. Los 4.866 participantes han sido preguntados sobre su nivel de estrés laboral en dos momentos 1994-95 y 2000-01. Un 8% de las personas que manifestaron un estrés laboral alto habían sufrido una depresión grave frente al 4% de quienes afirmaban tener un bajo nivel de estrés en su trabajo. Los trabajadores que inicialmente tenían un nivel de estrés alto pero que al final del periodo percibían su trabajo como menos estresante igualaban su riesgo de depresión grave con el del grupo de bajo nivel de estrés. El estudio ha sido publicado en el número del mes de mayo de la revista American Journal of Epidemiology. Trabajar en la oficina engorda. Un estudio financiado por la Unión Europea señala que los trabajadores de oficinas están incrementando sus niveles de obesidad, debido sobre todo a los hábitos alimentarios de comida rápida y al trabajo sedentario, pero también a otros factores como el estrés y las horas extras. La falta de áreas adecuadas para el consumo de alimentos y la escasez de gimnasios en el lugar de trabajo son algunos de los factores vinculados con el aumento de la obesidad, indicaron los autores que pertenecen al Instituto Internacional para el Ambiente y la Salud Pública de Chipre. Penosidad en el trabajo afecta a la prematuridad. Las embarazadas con trabajos con alta demanda física y horarios prolongados o irregulares tendrían una mayor probabilidad de tener un parto prematuro o dar a luz un bebé de bajo peso, según un estudio realizado entre más de 1.000 mujeres gestantes. El 21% de las mujeres con un trabajo de alta demanda física (levantar peso, transportar cargas pesadas o estar de pie durante mucho tiempo) tuvieron un bebé de bajo peso, a diferencia del 14% de las participantes con menor demanda. Las mujeres que trabajaron más de 40 horas por semana o por turnos tenían un alto riesgo de tener un bebé de bajo peso. Las que hacían trabajos temporales, tenían cuatro veces más riesgo de parto prematuro que aquellas con un empleo estable. El estudio fue publicado en la revista BJOG, online el 7 de abril de 2009. Riesgos de los bailarines profesionales. En entrevistas con 144 bailarines profesionales de breakdance, un equipo de investigadores alemanes halló que las lesiones más comunes ocurrían en la columna, las rodillas, las muñecas, los hombros y los tobillos. Las fracturas de muñeca, mano y fémur, las hernias de disco y las contusiones fueron las lesiones agudas más comunes. Un 70% dijo haber sufrido una lesión por desgaste, como el síndrome del túnel carpiano o una tenosinovitis. A pesar de que las lesiones eran bastante frecuentes, muchos bailarines no se daban el tiempo de reposo necesario para la curación y solían retomar la danza demasiado pronto. Los datos han sido publicados en la revista American Journal of Sports Medicine. |
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