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VALERIA UBERTI-BONA Las voces de los trabajadores y de las trabajadoras constituyen la parte esencial del último libro editado por ISTAS (*). Fruto de un un proyecto de investigación en el sector cerámico, el libro permite acercarnos a la realidad de las condiciones de trabajo a través de las percepciones en primera persona de quienes sufren directamente sus consecuencias. Algo inusual, desgraciadamente, en los tiempos que corren. |
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'El sector no está encaminado a que el trabajador o la trabajadora estén bien, está para rendir, rendimiento y más rendimiento. Producción, producción y punto. El individuo, el ser, no cuenta. Así como antes se decía ´es un buen trabajador´ y se tenía ese concepto, respeto. Ahora no, ahora se utiliza mano de obra. Da igual, somos máquinas, pero de carne. Si no te tengo a ti tengo al otro, la empresa lo estructura así.'
Esa percepción condensa la visión general que los trabajadores tienen sobre las condiciones de trabajo en el sector. Según ellos, la manera de organizar el trabajo para lograr productividad por encima de todo tiene mucho que ver con los accidentes.
'En mi empresa los encargados anulan las barreras, las protecciones, porque a la empresa lo que le interesa son metros, metros y metros. Y si tú paras la máquina por cualquier cosa, tienes allí al jefe diciéndote: ´a ver ¿por qué has parado la máquina?'
'Muchos accidentes laborales son porque el cuerpo no se te habitúa a los turnos, tienes somnolencia y a lo mejor si se te engancha una máquina ni paras ni nada, por hacer más metros o para que no te peguen el puro, pues ni desenganchas'.
La mayoría de empresas del sector cerámico organizan el tiempo de trabajo en turnos rotativos. Muchos turnos son de 21 días (siete mañanas, siete tardes y siete noches). Aunque este es un tema habitualmente ausente de las evaluaciones de riesgos, los trabajadores consideran la rotación de turnos como un problema de salud grave.
'Es que estás una semana que vas de mañana y comes a las dos y media o las tres. Cuando terminas, la semana que vas de tarde, tienes que comer a las doce o doce y media. Cuando se te está habituando el cuerpo a comer a cierta hora o a dormir a cierta hora, entonces es cuando te cambia el turno y cuando te cambia el turno es otra vez volver a empezar. Coges estrés, nervios, si vas de noche coges somnolencia porque te estás acostumbrando a dormir a las seis y pico de la mañana, y a la otra semana vas de mañana y te levantas a las cinco de la mañana y el cuerpo no se te habitúa'.
También hablan del ruido o del polvo en los molinos y las prensas, del plomo que contienen los esmaltes, del calor de los hornos de cocción y de la fatiga visual de quienes trabajan en la clasificación de los azulejos ya fabricados.
'Yo estoy de aquí a él y no le oigo, estoy en los molinos… y no lo oigo, y cuando estoy en el atomizador pues tampoco, porque allí tengo lo que es el motor de la chimenea digamos y…pues de aquí ahí no lo oigo y está hablando a voces. Y hace ya tiempo que me cuesta oír'.
'En prensas, aspiras mucha tierra, mucho polvo, si estás en esmaltadoras aspiras mucho plomo, entonces pues te afecta siempre, tanto en prensas como en esmaltadoras te afecta al pulmón, y puedes pillar la silicosis o coger asma o cualquier cosa de estas. Los horneros, del barniz que llevan los rodillos, ellos están siempre tocando los rodillos, cambiando y eso, y el polvo de los rodillos también es malo. En el tema de clasificación te afecta a la vista, te afecta a la cabeza y también tragas bastante polvo. O sea, que en todos los sitios'.

'Imagínate a mediodía en plenas horas de sol, eso es lo peor. Porque de mañana a partir de las 10 hace calor y tienes un horno al lado, hay unas horas en que realmente eres agua, es horrible. Y en invierno todo lo contrario, uralita y el frío que puede hacer, a las 6 de la mañana llegas y está todo frío, vas así de ropa que llevas y después vas quitándote'...
Una trabajadora relataba así los problemas osteomusculares que le provoca la tarea que realiza: 'De coger las piezas, el dedo se va para atrás y el hueso se sale del sitio y te duele hasta aquí. Yo no puedo batir huevos. No puedo ni coser. Las de clasificación sufrimos de espalda, tienes un dolor de espalda que no puedes. El peso, levantarte y agacharte que no puedes'.
En general, las mujeres se consideran discriminadas y víctimas de un modelo de dirección autoritario y poco respetuoso.
'A las mujeres se nos paga menos y el trato personal es peor el que se le da a una mujer que a un hombre, ya que el encargado a la hora de pegar una bronca seguramente se ensañará más con una mujer que con un hombre, porque sabe que una mujer va a aguantar y va a agachar la cabeza.'
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Aunque muchas veces los trabajadores se sienten indefensos frente a estas condiciones de trabajo, empiezan a percibir que la organización y la acción colectiva dan frutos.
'De unos años aquí que es cuando empezó a haber comité de seguridad e higiene, los tiempos que puedes estar en clasificación o en selección se han ido acortando y hay unos descansos. Cuando yo entré, a ver quién le decía al encargado ´voy a estar diez minutitos descansando´… Ahora estás dos horas y diez minutos de descanso.'
'Ahora han entrado unas personas para hacer lo del
comité y han puesto en el comedor calefacción en invierno y aire acondicionado
en verano. Nos están sacando mucha ropa, pero de calidad: de darte unas botas
normales y corrientes a darte botas de agua con su puntera de hierro.' ![]()
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