Debate
Una encuesta realizada por ISTAS muestra que los Delegados y Delegadas de Prevención de CC.OO. trabajan mucho y bien. Más y mejor de lo que imaginábamos cuando iniciamos el proyecto de entrevistar a una muestra de 600 delegados con el fin de evaluar el impacto de la formación sobre la acción sindical en la empresa. Se hace mucha formación en nuestra sociedad, pero no es muy usual recoger datos sobre para qué está sirviendo realmente tanta actividad formativa. Nosotros lo hemos hecho y los resultados son alentadores. Enhorabuena a formadores y formados.
Desde la creación de la figura del Delegado de Prevención hemos desarrollado una intensa actividad formativa y de capacitación sindical para apoyar a los más de 40.000 compañeros y compañeras de CC.OO. que asumían esta nueva función. Un centenar de monitores y monitoras han venido impartiendo cursos por los que han pasado ya unos 17.000 delegados. Una buena parte de esta actividad formativa se ha llevado a cabo en el marco del Plan Intersectorial de de FORCEM y a los delegados que han asistido a estos cursos es a quienes hemos encuestado para averiguar si realmente la formación que venimos impartiendo cumple o no su función de favorecer la acción sindical.
¿A quiénes formamos?
Los Delegados de Prevención que acuden a nuestros cursos proceden de todos los sectores productivos y mayoritariamente de grandes empresas (más de 100 trabajadores) aunque no es desdeñable la participación de delegados de empresas medianas y pequeñas (39%).
El nivel de formación que reciben es apreciable. La duración media de la formación es de 69 horas. Solamente un escaso 10% de la muestra está por debajo de las 20 horas de formación .
Proceden en su mayoría de empresas con ciertas dinámicas favorables a la prevención tanto por su actividad (evaluación de riesgos, concertación del Servicio de Prevención, Comités de Seguridad y Salud) como por la actitud subjetiva de los emperarios. Un 45% de los delegados califican de positiva la disposición hacia la salud laboral de sus empresas frente a un 20% que la ven como claramente negativa.
Cuando vuelven a la empresa
¿Qué hacen los Delegados de Prevención, una vez formados, en sus empresas? Lo primero que hemos constatado es que en el 90% de los casos son personas muy conocidas por sus compañeros y que éstos saben para lo que están. Un 60 % de los entrevistados afirman que los trabajadores conocen las funciones del delegado de prevención. Otra cosa es que acudan. Sólo uno de cada tres dice recibir consultas frecuentes de los trabajadores.
Sin embargo, los delegados dicen trabajar intensamente hacia sus compañeros: elaboran hojas informativas (86,7%), les trasladan los acuerdos del Comité de Seguridad y Salud (87.6%), le pasan encuestas sobre riesgos (46.1%), hacen reuniones con ellos (64.3%). Con todo, la falta de interés de los trabajadores es unánimemente reconocida por los delegados como la principal dificultad para desarrollar su tarea.
Tampoco se quedan cortos en su relación con la empresa. Un 66% afirma haber presentado por escrito propuestas para mejorar la prevención. Hacen valer sus opiniones en la evaluación de riesgos en un número significativo de casos (59%). Casi la mitad de los entrevistados afirman que suelen conseguir acuerdos en materia preventiva y un 80% impulsan medidas de presión si dichos acuerdos no se cumplen. Y, por supuesto, cuando no es posible el acuerdo se recurre a la Inspección de Trabajo: un 39% de los entrevistados han presentado denuncias en materia de salud laboral.
Son gente dinámica. La mayoría ha realizado visitas a todos o casi todos los puestos de trabajo, sabe identificar correctamente los riesgos de su empresa, ha solicitado información relativa a las sustancias y productos con los que se trabaja y acompaña a los técnicos de Mutuas o de los Servicios de Prevención en sus vistas.
Algunas claves
Naturalmente el panorama descrito no es homogéneo para todas y cada una de las empresas y sectores, aunque sí refleja la situación general. No obstante, hay factores que favorecen o dificultan la actividad del Delegado de Prevención.
El primero a destacar es justamente la formación. Los delegados con más horas de formación desarrollan una actividad significativamente mayor que los menos formados en temas como encuestas a trabajadores o propuestas y acuerdos con la empresa.
También influye, y mucho, el tipo de relaciones laborales. Los Delegados se mueven bien tanto si éstas son dialogantes como conflictivas. En el primer caso se generan más acuerdos y en el segundo, más denuncias. Pero en los casos en que las relaciones laborales se califican de 'inexistentes' la actividad de los Delegados de Prevención cae en picado. Cuando la empresa muestra una actitud positiva hacia la prevención, se reduce la conflictividad y las denuncias y se incrementan las actividades de colaboración.
Ser delegado de una gran empresa o tener constituído el Comité de Seguridad y Salud, facilita enormemente la tarea. También es una gran ventaja disponer de un Servicio de Prevención.
No estamos hablando de todo el conjunto de los Delegados y Delegadas de Prevención en su globalidad. Seguramente, los delegados que acuden a los cursos del sindicato son un colectivo más motivado y con más posibilidades de intervención sindical que otros. Pero ello no quita para que nos sintamos satisfechos de los resultados conseguidos y los utilicemos como palanca para alcanzar nuevas metas.
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